En el ámbito de la fertilidad masculina, uno de los aspectos que más dudas genera es la frecuencia de la eyaculación y su impacto en la calidad del semen. Tradicionalmente, las recomendaciones médicas han apostado por periodos de abstinencia antes de realizar un análisis seminal o someterse a tratamientos de reproducción asistida. Sin embargo, nuevas investigaciones están empezando a cuestionar este enfoque.
Tal y como recoge El Mundo, las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan entre dos y siete días de abstinencia antes de una recogida de semen. El objetivo es maximizar la cantidad de espermatozoides en la muestra. No obstante, un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford sugiere que la calidad podría ser tan importante o incluso más que la cantidad.
Según los resultados de esta investigación, la eyaculación frecuente, ya sea mediante relaciones sexuales o masturbación, podría contribuir a mejorar la calidad del esperma. En concreto, se ha observado una reducción en el daño del ADN espermático, un factor clave en la fertilidad masculina y en el desarrollo embrionario.
¿Por qué influye la frecuencia de eyaculación?
El estudio se basa en un amplio análisis comparativo entre diferentes especies animales, desde insectos hasta mamíferos. Los investigadores identificaron un patrón común: el esperma almacenado durante periodos prolongados tiende a deteriorarse con mayor rapidez.
Este deterioro no solo afecta a la movilidad y vitalidad de los espermatozoides, sino también a su integridad genética. Como consecuencia, puede disminuir el éxito de la fecundación y afectar a la calidad del embrión.
En este contexto, la renovación frecuente del esperma permitiría disponer de espermatozoides “más recientes” y con menor acumulación de daños, lo que podría traducirse en mejores resultados reproductivos.
¿Cambia esto las recomendaciones actuales?
A pesar de estos hallazgos, es importante interpretar los resultados con cautela. Las recomendaciones clínicas actuales siguen vigentes, especialmente en el contexto de pruebas diagnósticas, donde se busca estandarizar las condiciones de la muestra.
Sin embargo, este tipo de estudios abre la puerta a un enfoque más personalizado en fertilidad masculina, donde no solo se tenga en cuenta la cantidad de espermatozoides, sino también su calidad y el estilo de vida del paciente.
Fertilidad masculina en VITA
En VITA, consideramos que la evaluación de la fertilidad masculina no se basa únicamente en un seminograma, sino en un análisis integral que incluye factores como la fragmentación del ADN espermático, los hábitos de vida y la historia clínica del paciente.
En VITA, nuestros especialistas valoran de forma individualizada, acompañando a la paciente en todo el proceso con un equipo médico especializado y un seguimiento personalizado.
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