• ¿Puedo preservar mi fertilidad para ser madre más adelante?
  • ¿En qué casos está indicado?
  • ¿En qué consiste el tratamiento?
  • ¿Óvulos o embriones?
  • ¿Influye la edad de la mujer?

Estas preguntas empiezan a ser habituales en nuestras consultas de ginecología. El motivo de realizarla puede ser variado. Hoy en día debemos saber mucho más acerca de la Preservación de la Fertilidad, ya que son diversos los casos en los que nos puede ser de utilidad y no sería lógico dejar pasar la oportunidad de ayudar a nuestras pacientes y a nuestros compañeros ginecólogos y oncólogos.

¿En qué casos está indicado?

En primer lugar, cuando la mujer no cuenta con una pareja con la cual se desee compartir un embarazo en ese momento, aunque conviva con ella, o en los que por causas laborales o sociales, un embarazo no es considerado dentro de las opciones en ese momento. En ambos casos se desea demorar la maternidad como elección.

En segundo lugar, cuando nos enfrentamos a una enfermedad que causará una disminución o pérdida de la reserva ovárica, es el motivo oncológico. Por ejemplo, un cáncer de mama en una mujer joven que aún no ha tenido hijos. Qué duda cabe que actualmente las posibilidades de curación son tan altas, que podemos contemplar la posibilidad de que tras un tiempo razonable, la paciente curada se plantee querer tener hijos.

Estas pacientes van a recibir un tratamiento que podría (no siempre) hacer disminuir sus posibilidades de embarazo en el futuro. Si conseguimos preservar su fertilidad, estaremos ayudando a su planificación vital.

Así, un abordaje multidisciplinar junto al oncólogo, ginecólogo y familia, nos ayudará a planificar en el menor tiempo posible la posibilidad de vitrificar ovocitos antes de que comencemos con tratamiento de la enfermedad recién diagnosticada.

¿En qué consiste el tratamiento para la preservación de la maternidad?

El procedimiento se asemejaría a la primera parte de un ciclo de Fertilización in Vitro, justo hasta el momento que se realiza la recogida ovocitaria. Los riesgos son mínimos, ya que los protocolos de medicación suelen ser suaves y prácticamente se descartan situaciones como la hiperestimulación ovárica.

En el caso de preservación de la fertilidad por motivo oncológico, las pautas de tratamiento se adaptan aún más para evitar riesgos relacionados con la enfermedad que se padece.

¿Óvulos o embriones?

Dentro de las alternativas que tenemos, lo más recomendable y científicamente establecido, es la Vitrificación de Ovocitos. Con la Vitrificación de Ovocitos ya se tiene gran experiencia y los resultados de embarazo tras su utilización cuando la mujer puede o desea quedarse embarazada son tan satisfactorios como cuando se realiza un tratamiento de Fertilización in Vitro sin haberlos vitrificado previamente. En desarrollo experimental y con resultados prometedores se abre la puerta a la Criopreservación de Tejido Ovárico.

No olvidemos tampoco que la congelación seminal se viene haciendo desde hace décadas tanto en casos como los que ahora comentamos haciendo referencia a ovocitos, con excelentes resultados.

¿Influye la edad de la mujer?

Hay que ser conscientes de que vitrificar ovocitos no garantiza un posterior embarazo. Estamos preservando “capacidad fértil”. Todos tenemos claro que el ovocito debe ser fertilizado por un espermatozoide para formar un embrión, y que ese embrión, debe continuar con su desarrollo y establecer una conexión adecuada en el útero de la mujer para implantar y llegar así el embarazo. Es importante saber esto para que las expectativas de embarazo sean adecuadas a la realidad.

La edad de la mujer afecta directamente a la capacidad de concebir y tener un embarazo a término. El momento en el cual se realice la preservación de la fertilidad (vitrificación ovocitaria) se relacionará directamente con las tasas de embarazo posterior.
Es de sentido común pensar que cuanto antes nos planteemos la preservación de la fertilidad, más posibilidades de éxito vamos a tener en un futuro.

En VITA tenemos un especial interés y una sensibilidad especial ante esta dimensión de la especialidad de medicina reproductiva ya que ante nosotros tenemos gran cantidad de pacientes de otras especialidades médicas que consultan en IMED por otras patologías o aspectos relacionados en la mejora de su salud o imagen: estética, fisioterapia, cardiología deportiva, chequeos rutinarios, etc. Son precisamente estas personas un grupo de la población que podría sacar grandes beneficios de conocer las posibilidades que hoy en día tienen de acceder de manera más sencilla a una maternidad que por el momento no se están planteando, pero lo harán en un futuro.

Cuando cualquier persona se realiza una revisión ginecológica de rutina, sería más que razonable al igual que nos interesamos por prevenir enfermedades de útero y ovarios, controlar quistes benignos en las mamas, regular los sangrados menstruales, ofrecerle la posibilidad de conocer su salud reproductiva en el momento presente y también en el futuro.