Durante los nueve meses de gestación el padre tiene un papel fundamental. Tal vez sea la madre quien lleve al bebé en su interior, pero el padre debe de ayudar en todo lo lo posible. En ocasiones, los padres se involucran tanto que llegan a sufrir el Síndrome de Couvade.

El pequeño gesto de ir los futuros padres juntos a la consulta médica ya hace que se cree un vínculo familiar más fuerte, ambos padres estarán informados de cómo evoluciona el embarazo. Además, el padre se sentirá más involucrado ya que, vive las mismas emociones que la madre, la entiende mejor.

¿Cómo puede ayudar el padre?

Detalles tan pequeños como preparar la ropa y habitación del bebé de manera conjunta, ya puede ser gran ayuda para el embarazo. Las mujeres necesitan más atención que nunca durante los meses, es importante que descansen y no hagan un sobre esfuerzo. Ayudar en las tareas del hogar o el cuidado de otros hijos si se tuviesen, puede ser de gran utilidad.

Como bien hemos dicho antes, mantenerse informados con todo lo relacionado sobre el embarazo es una gran ventaja, acudir a la consulta con tu mujer estando presente en los controles médicos regulares es algo que le hará sentir anímicamente mejor, se sentirá arropada en todo momento.

La asistencia a las clases de preparación al parto es cada vez más frecuente. Allí aprenderás cómo ayudar a tu mujer a relajarse cuando el parto esté próximo, cómo debe respirar cuando lleguen las contracciones. Al estar informado sobre el desarrollo del embarazo y el parto, serás capaz de afrontarlo con calma y de ayudar a su pareja.

A medida que avanzan los meses y el feto crece, el padre puede también comenzar a relacionarse con su hijo. A través del tacto, acariciando el vientre de su pareja, bien mediante la voz. Hacia la mitad del embarazo, el oído del feto está suficientemente desarrollado como para oír ruidos del exterior de la madre y, entre esos ruidos, la voz del padre es una de las que reconocerá después de nacer.

9 consejos para ayudar durante el embarazo

  1. Brinda todo el apoyo posible a tu pareja. Acompáñala a todas las visitas prenatales que puedas y a realizarse los estudios.
  2. Coméntale al médico si en tu familia hay alguna enfermedad que se haya transmitido de generación en generación. Asegúrate de que tu pareja conozca tu historial médico si no puedes asistir con ella a consulta.
  3. Asegúrate de que asista con regularidad a sus controles y siga las instrucciones del médico para que permanezca lo más sana posible.
  4. Entiende que ahora ella se concentra en lo que ocurre en su cuerpo y sus emociones. Infórmate de cómo se siente en cada etapa.
  5. Lee libros sobre el embarazo y coménta con ella tus observaciones.
  6. Es importante saber que en el primer trimestre la mujer necesita descansar más, puede tener náuseas y vómito a cualquier hora así como cambios de ánimo importantes.
  7. En el segundo trimestre generalmente desaparecen las náuseas y su nivel de energía mejora mucho. Ambos podrán sentir los movimientos del bebé.
  8. En el tercer trimestre realmente le costará más trabajo realizar sus actividades cotidianas y caminar con rapidez.
  9. Cambios en el estilo de vida: Ambos pueden mejorar su alimentación, procurar suficiente descanso y ejercicio. Evitar que otros familiares fumen cerca.

¿Qué es el síndrome de Síndrome de Couvade?

El síndrome de Couvade es un tipo de trastorno psicológico, provoca en algunos hombres síntomas similares a los del embarazo cuando su pareja va a tener un bebé. Actualmente no se conoce la causa exacta qué provoca este síndrome, se cree que puede tener que ver con un exceso de empatía hacia el embarazo de la mujer.

Síntomas comunes

Este síndrome no suponen ningún peligro importante para la salud de los hombres que lo padecen, el síndrome de Couvade no está considerado como un problema grave.

  • Náuseas y vómitos, especialmente por las mañanas.
  • Cambios de humor, mayor irritabilidad y aumento de la sensibilidad emocional.
  • Antojos y repulsión por comidas y olores específicos.
  • Cambios bruscos en el peso, tanto aumento como pérdida.
  • Problemas intestinales, como diarrea, flatulencia o dolor de estómago.
  • Dolores abdominales, parecidos a una contracción.