Algunos de los procedimientos pueden resultar un poco molestos dependiendo de la sensibilidad de cada paciente, pero por norma general no son dolorosos. En la mayor parte de los procedimientos en reproducción asistida, la sensación es la misma que la que causa una revisión ginecológica rutinaria. El único procedimiento que produce dolor es la punción folicular y por eso se realiza bajo sedación, para que la paciente no note absolutamente nada. Tras este procedimiento se pueden experimentar molestias parecidas a las de la menstruación, para lo que previamente se os indicará qué analgésico podéis tomar.