Sufrir un aborto espontáneo es una experiencia difícil. Cuando ocurre por segunda vez, es normal que aparezcan dudas, miedo a volver a intentarlo y la necesidad de encontrar respuestas.

Haber sufrido dos pérdidas gestacionales no significa que no puedas conseguir un embarazo evolutivo. Sin embargo, es el momento de consultar con un especialista en reproducción para estudiar las posibles causas y planificar el siguiente embarazo.

En VITA te explicamos cuándo conviene iniciar el estudio, qué pruebas pueden realizarse y qué opciones existen.

¿Cuándo se consideran abortos de repetición?

Se habla de pérdida gestacional recurrente cuando se producen dos o más pérdidas de embarazo, aunque la definición puede variar entre sociedades científicas.

Actualmente, la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) contempla iniciar la evaluación tras dos pérdidas gestacionales. No es necesario ni lógico esperar a un tercer aborto, especialmente si existen antecedentes médicos que aconsejan estudiar el caso antes.

¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Los abortos de repetición pueden deberse a diferentes factores y, en algunos casos, no se llega a identificar una causa concreta. Entre los principales se encuentran:

  • Alteraciones cromosómicas del embrión: son la causa más frecuente de las pérdidas tempranas y su probabilidad aumenta con la edad materna.
  • Alteraciones uterinas: como determinadas malformaciones, miomas o pólipos que afectan a la cavidad, adherencias tras abortos o legrados, endometritis, etc.
  • Factores hormonales y metabólicos: por ejemplo, obesidad, alteraciones tiroideas o diabetes mal controlada.
  • Alteraciones inmunológicas y trombofilias, como el Síndrome antifosfolípido, incompatibilidad del KIR – HLA y otras alteraciones.
  • Factores genéticos parentales: en algunos casos, los progenitores pueden presentar una alteración cromosómica que no les genere enfermedad, pero repercuta en la fertilidad y cause abortos de repetición.

Aunque se investiguen estos factores, no siempre es posible encontrar una explicación. Esto no significa que no existan posibilidades de conseguir un embarazo evolutivo.

¿Qué pruebas pueden realizarse?

El estudio se adapta a los antecedentes de cada pareja. No todas las pacientes necesitan las mismas pruebas.

  1. Revisión de la historia clínica. Se analizan las semanas de gestación en las que ocurrieron las pérdidas, las ecografías y las pruebas realizadas anteriormente.
  2. Ecografía ginecológica 2D y 3D. Permite valorar el útero y detectar posibles alteraciones anatómicas.
  3. Histeroscopia. Es la prueba de referencia para la valoración del útero, complementaria en algunos casos a la Resonancia Magnética Nuclear.
  4. Análisis de sangre. Pueden incluir el estudio de la función tiroidea y las pruebas específicas para descartar el síndrome antifosfolípido y otras trombofilias, Cariotipo, KIR y HLA, etc.
  5. Estudio genético. Cuando está indicado, puede analizarse el material gestacional de una pérdida previa.
  6. Evaluación masculina. También deben revisarse los antecedentes del varón y valorar pruebas complementarias cuando exista una indicación clínica.

No todas las pruebas avanzadas, como los estudios inmunológicos especializados o la fragmentación del ADN espermático, están indicadas de forma rutinaria. La clave es seleccionar aquellas que puedan aportar información útil en cada caso.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento depende de los resultados del estudio. Si se identifica una causa tratable, el especialista puede recomendar medidas específicas, como controlar una alteración tiroidea, tratar una trombofilia, acudir al inmunólogo o realizar la corrección de determinadas anomalías uterinas.

Cuando se detecta una alteración genética, puede ser útil recibir asesoramiento genético para conocer las opciones reproductivas disponibles.

Si no se encuentra una causa concreta, también es posible conseguir un embarazo evolutivo. En estos casos, el seguimiento individualizado y el acompañamiento médico y emocional adquieren especial importancia.

Es fundamental recordar que medicamentos como la aspirina, la heparina o la progesterona no deben utilizarse de forma sistemática sin una indicación médica.

¿Se puede conseguir un embarazo después de varios abortos?

Sí. Muchas parejas consiguen tener un hijo después de sufrir pérdidas gestacionales recurrentes. El pronóstico depende de factores como la edad materna, los antecedentes y las posibles causas identificadas.

Por eso, una valoración especializada permite conocer mejor la situación, resolver dudas y establecer un plan adaptado a cada pareja, sin recurrir a pruebas o tratamientos innecesarios.

En VITA, te ayudamos a encontrar respuestas

Sabemos que afrontar los abortos puede generar incertidumbre y miedo. Por eso, en VITA apostamos por una atención cercana y personalizada, basada en la evidencia científica y adaptada a la historia reproductiva de cada paciente.

Si has sufrido un aborto, no tienes por qué esperar a que vuelva a ocurrir para consultar. Nuestro equipo puede ayudarte a valorar tu caso y determinar qué estudios y opciones son los más adecuados para ti.

Solicita una consulta y da el siguiente paso con información, acompañamiento y confianza.

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