Hablar de fertilidad no siempre resulta sencillo. En ocasiones, el deseo de formar una familia convive con dudas sobre si puede existir alguna dificultad para conseguir el embarazo. Aunque no siempre hay síntomas evidentes, existen algunas señales que pueden indicar que es recomendable consultar con un especialista.

La infertilidad puede afectar tanto a mujeres como a hombres y puede estar relacionada con diferentes factores. Por eso, ante determinadas señales o cuando el embarazo no llega después de un periodo de búsqueda, una valoración médica puede ayudar a conocer las posibles causas y orientar las opciones disponibles.

1. El embarazo no llega después de un tiempo de búsqueda

Una de las principales señales para consultar es no conseguir el embarazo pese a mantener relaciones sexuales frecuentes y sin utilizar métodos anticonceptivos.

De forma general, se recomienda consultar con un especialista si el embarazo no se consigue después de 12 meses de búsqueda en mujeres menores de 35 años. A partir de los 35 años, puede ser recomendable realizar una valoración después de 6 meses de búsqueda sin éxito.

En algunos casos, la consulta puede estar indicada incluso antes, especialmente cuando existen antecedentes o factores que puedan afectar a la fertilidad.

2. Ciclos menstruales irregulares o ausencia de menstruación

Los ciclos muy irregulares, demasiado largos o la ausencia de menstruación pueden indicar que la ovulación no se produce de manera regular.

Como la ovulación es necesaria para conseguir un embarazo, las alteraciones del ciclo menstrual pueden ser una señal de que conviene estudiar la función ovárica y hormonal.

No obstante, tener ciclos irregulares no significa necesariamente que exista infertilidad. Una valoración individualizada permite determinar si existe alguna alteración y cuál puede ser su causa.

3. Menstruaciones muy dolorosas

Tener reglas especialmente dolorosas, sobre todo cuando el dolor interfiere con la vida cotidiana, puede ser una señal que conviene consultar.

En determinados casos, el dolor menstrual intenso puede estar relacionado con enfermedades como la endometriosis, que puede afectar a la fertilidad.

Por este motivo, si el dolor es intenso, persistente o ha aumentado con el tiempo, es recomendable comentarlo con un especialista.

4. Antecedentes de endometriosis, síndrome de ovario poliquístico u otras patologías

Algunas enfermedades ginecológicas pueden influir en la capacidad reproductiva.

La endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico (SOP), determinadas alteraciones hormonales o algunas enfermedades del aparato reproductor pueden dificultar la ovulación, la fecundación o la implantación.

Tener uno de estos diagnósticos no significa que no sea posible conseguir un embarazo, pero sí puede ser recomendable realizar un seguimiento específico.

5. Cirugías o infecciones previas que puedan afectar al aparato reproductor

Los antecedentes médicos también pueden aportar información importante.

Determinadas cirugías ginecológicas, infecciones de transmisión sexual o infecciones pélvicas pueden afectar a las trompas de Falopio y a otros órganos relacionados con la reproducción.

Por ello, cuando existen antecedentes de este tipo, una valoración de la fertilidad puede ayudar a detectar posibles alteraciones.

6. Abortos de repetición

Las pérdidas gestacionales recurrentes requieren una valoración médica para intentar identificar si existe alguna causa que pueda estar influyendo.

Aunque un aborto espontáneo aislado es relativamente frecuente, cuando las pérdidas se repiten puede ser recomendable realizar un estudio específico antes de continuar buscando un nuevo embarazo.

7. Dificultades sexuales que impiden mantener relaciones

La fertilidad también puede verse condicionada por determinadas dificultades relacionadas con las relaciones sexuales.

Problemas de erección, eyaculación o dolor durante las relaciones pueden dificultar las posibilidades de conseguir un embarazo de forma natural.

Consultar con un especialista permite identificar la causa y valorar las alternativas disponibles.

8. Alteraciones en el semen

En los hombres, algunos problemas relacionados con la calidad seminal pueden afectar a la fertilidad.

Una concentración baja de espermatozoides, alteraciones en su movilidad o determinadas modificaciones en su morfología pueden dificultar la fecundación.

El seminograma es una de las principales pruebas utilizadas para valorar estos parámetros y forma parte del estudio básico de fertilidad masculina.

9. Tratamientos médicos o antecedentes que puedan afectar a la fertilidad

Algunos tratamientos médicos, cirugías o determinadas enfermedades pueden tener un impacto sobre la función reproductiva.

Por ejemplo, algunos tratamientos contra el cáncer pueden afectar a la producción de óvulos o espermatozoides. También existen otros factores médicos que pueden influir en la fertilidad.

Por eso, si existen antecedentes relevantes, es aconsejable informar al especialista para valorar su posible repercusión.

10. Edad reproductiva y disminución de la reserva ovárica

La edad es uno de los factores que más influye en la fertilidad femenina. Con el paso de los años, disminuye progresivamente tanto la cantidad como, especialmente, la calidad de los óvulos.

Esto no significa que un embarazo sea imposible a edades más avanzadas, pero sí que las probabilidades pueden disminuir y aumentar el riesgo de determinadas complicaciones.

Una valoración de la reserva ovárica puede aportar información útil sobre la situación reproductiva de cada mujer, aunque sus resultados deben interpretarse siempre junto con el resto de factores clínicos.

¿Cuándo es recomendable consultar con un especialista?

No es necesario esperar a que aparezcan todas estas señales. Si existe preocupación por la fertilidad, antecedentes médicos relevantes o simplemente se desea conocer la situación reproductiva antes de buscar un embarazo, una consulta especializada puede ser un buen primer paso.

El estudio de fertilidad suele valorar tanto a la mujer como al hombre, ya que las dificultades para conseguir un embarazo pueden tener un origen femenino, masculino o combinado.

A partir de la historia clínica y de las pruebas necesarias, el especialista puede identificar posibles factores que estén influyendo y explicar las alternativas disponibles.

La fertilidad también merece una valoración personalizada

Cada persona y cada pareja tienen una historia diferente. Por eso, no todas las dificultades para conseguir un embarazo tienen la misma causa ni requieren el mismo abordaje.

En VITA creemos que conocer la situación reproductiva es el primer paso para poder tomar decisiones con información y acompañamiento médico. Nuestro equipo estudia cada caso de manera individualizada y ofrece orientación sobre las diferentes opciones disponibles, desde la búsqueda de un embarazo de forma natural hasta las técnicas de reproducción asistida cuando están indicadas.

Porque detectar a tiempo una posible dificultad de fertilidad puede ayudar a tomar decisiones con mayor tranquilidad y contar con un plan adaptado a cada historia.