Cada vez más mujeres se plantean preservar su fertilidad antes de ser madres. Cambios personales, laborales, económicos o simplemente no haber encontrado el momento adecuado han convertido la congelación de óvulos en una opción cada vez más frecuente.
Pero una de las dudas más habituales en consulta sigue siendo la misma: ¿realmente merece la pena congelar los óvulos antes de los 35 años?
La respuesta corta es que, en términos de fertilidad, la edad sí importa. Tal y como advierten numerosos especialistas en reproducción asistida y organismos internacionales, la calidad y la cantidad de los óvulos disminuyen progresivamente con el paso de los años, especialmente a partir de los 35.
¿Por qué se recomienda preservar la fertilidad antes de los 35?
Las mujeres nacen con una reserva ovárica limitada que va disminuyendo de forma natural con el tiempo. No solo se reducen los óvulos disponibles, sino también su calidad genética.
Esto influye directamente en:
- Las posibilidades de embarazo
- La respuesta a tratamientos de fertilidad
- El riesgo de alteraciones cromosómicas
- La probabilidad de aborto espontáneo
Por eso, cuanto más joven es la paciente en el momento de vitrificar sus óvulos, mayores son las probabilidades de éxito en el futuro.
Aunque no existe una “edad perfecta”, muchos especialistas consideran que el mejor momento suele situarse entre los 30 y los 35 años, cuando la calidad ovocitaria todavía es alta.
¿Congelar óvulos garantiza un embarazo?
No. Y este es uno de los aspectos más importantes que deben explicarse correctamente.
La vitrificación de óvulos es una herramienta para preservar posibilidades reproductivas futuras, pero no supone una garantía absoluta de embarazo. El éxito dependerá de múltiples factores:
- La edad en el momento de la congelación
- El número de óvulos obtenidos
- La calidad ovocitaria
- El estado de salud general
- Factores reproductivos futuros
Aun así, preservar óvulos a edades más tempranas sí puede aumentar considerablemente las opciones reproductivas más adelante.
¿Cómo es el proceso?
El tratamiento de preservación de fertilidad suele durar entre 10 y 14 días. Durante ese tiempo, la paciente realiza una estimulación ovárica controlada para obtener varios óvulos en un mismo ciclo.
Posteriormente, los óvulos se extraen mediante una punción ovárica y se vitrifican a muy baja temperatura para conservarlos en el tiempo.
Actualmente, las técnicas de vitrificación han mejorado muchísimo, permitiendo altas tasas de supervivencia ovocitaria tras la descongelación.
¿Quién suele plantearse congelar óvulos?
No existe un único perfil de paciente. Algunas mujeres deciden preservar su fertilidad porque todavía no desean ser madres, mientras que otras lo hacen antes de determinados tratamientos médicos o simplemente para mantener opciones reproductivas futuras.
Entre los motivos más frecuentes destacan:
- No haber encontrado el momento personal adecuado
- Priorizar estabilidad laboral o económica
- No tener pareja actualmente
- Antecedentes familiares de menopausia precoz
- Enfermedades o tratamientos que puedan afectar a la fertilidad
La importancia de una valoración personalizada
Cada mujer tiene una situación reproductiva diferente. Por eso, antes de tomar una decisión, es fundamental realizar un estudio individualizado de la reserva ovárica y de la situación hormonal de cada paciente.
En VITA, acompañamos a cada mujer de forma personalizada para ayudarle a entender sus opciones reproductivas y tomar decisiones informadas sobre su fertilidad futura.
En VITA, nuestros especialistas valoran de forma individualizada, acompañando a la paciente en todo el proceso con un equipo médico especializado y un seguimiento personalizado.
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